Estar o no estar, esa es la cuestión
Esta mañana podría haberla empezado de la manera más "tarantinesca" si se me permite esta licencia. Estaba yo preparando mi desayuno y a la hora de cortar el pan para hacer unas ricas tostadas, el cuchillo se me escapó dando un corte ligero en la superficie de mi muñeca, al ladito de la vena...Bastó un segundo para que por mi cabeza pasaran rápidamente imágenes de sangre disparándose por las paredes y perdiendo la conciencia... Sí, creo que después de este confinamiento todos hemos desarrollado en menor o mayor medida la hipocondría, ja, ja. Menos mal que el instinto de supervivencia me hizo coger una gasa y presionar hasta que parase de sangrar , que fue bien poco la verdad.
¿Por qué os cuento esta minianécdota a la que solo yo podría darle cierta relevancia? Pues porque en unos segundos, mis pensamientos me llevaron a que a lo mejor iba a dejar este mundo de la manera más absurda siendo la explicación "se cortó la vena sin querer". Y es que de eso se trata, ahora estamos y de repente, no estamos. Ya sé que no es un descubrimiento, ya que es la realidad que nos acompaña desde que nacemos....El tema es que mientras estamos, todos deseamos que sea el mayor tiempo posible y también en las condiciones más dignas, ya que es un derecho, vivir y morir dignamente.
Por desgracia, en nuestro país y en el mundo mucha gente no ha tenido ni tiene ese privilegio. Pero lo que nadie podía esperar es que en España, donde la generación de nuestros/as abuelos/as son considerados un pilar fundamental de nuestra sociedad, miles de mayores iban a dejar este mundo en la soledad y abandono más absoluto, una mayoría en las residencias, pero muchos también en sus casas.
Todo lo que han dado por nuestra sociedad no se ha visto para nada recompensado al final de sus días. Ayer vi un documental de RTVE que os recomiendo "Mayores, cuando el virus llegó a las residencias"(https://www.rtve.es/alacarta/videos/cronicas/mayores-cuando-virus-llego-residencias/5594927/ . La verdad es que me ayudó a poner cara a esas personas de las que hablan constantemente en los medios, que al final corremos el riesgo de que sean solo cifras para los afortunados que no hemos vivido un caso cercano...Pero aún estamos a tiempo, estamos a tiempo de dar un mensaje de aliento a esta generación que ha luchado tanto por tener la sociedad que tenemos y que nos siguen dando mucho, aportándonos su memoria, atendiendo a nuestros hijos y ayudando a la economía familiar.
Todavía tengo la esperanza de que nos centremos como sociedad en que se luche por un nuevo modelo de atención de nuestros mayores. No puede ser que 4 de cada 5 residencias sean privadas, es decir, un negocio. Lamentablemente ha tenido que venir una pandemia para darnos cuenta.
Mis abuelos han sido, y siguen siendo, aunque tres de ellos ya no están, parte de mí. De todos he heredado un cachito de su cariño y sabiduría. Me considero afortunada porque tuve la suerte de convivir mucho con ellos... y es que de eso se trata, que las generaciones nos retroalimentemos, nos cuidemos y no nos abandonemos. Solo ese logro nos pondrá a la vanguardia para ser el mejor de los países.

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